Dinosaurio de tela

Hoy me gustaría presentaros a Edwina. Edwina es un dinosaurio que hice yo misma hace poco con unos cuantos retales de tela y que se ha convertido en un miembro más de la familia Arándana:



Es más fácil de hacer de lo que parece, y el patrón me salió gratis (¡sólo tuve que modificarlo un poco!).

Hacer un coche con una caja de cartón

No sé si a los demás también os pasa, pero yo en cuanto veo una caja de cartón grande y bonita empiezo a pensar en todo lo que podría hacer con ella (aparte de meter trastos dentro). Por eso cuando llegó hasta mí esta belleza de cartón blanco fui corriendo a preguntarle a la Arandanita qué le gustaría más tener: un coche de juguete o una cocinita. Y ella, mirándome como si fuera obvio, no dudó un instante en contestar: "¡Un coche!". Así que allá fui yo, manos a la obra, armada con mis tijeras, pegamento y témperas.

hacer coche con una caja de carton
Puestos a elegir decidí que fuera un Mercedes, ya que me costaba lo mismo y además el logotipo me recuerda al símbolo de la paz.


Esta es la caja antes de empezar la transformación.

Belén imprimible DIY

Como dice la canción: "esta noche es Nochebuena y mañana Navidad". Lo cual significa que debería estar en la cocina hirviendo algas o asando galletas de trigo sarraceno, o cantando villancicos, o decorando el árbol de navidad. Pero antes de hacer todo eso quería tomarme un segundo para pasar por el blog y mostraros nuestro belén "DIY", hecho a partir de un imprimible gratuito que me encantó:

Las figuras están impresas sobre papel normal, aunque yo las saqué en formato A3 para que las piezas quedaran más grandes. Después lo plastifiqué (no muy ecológico, lo sé, pero con una Arandanita en casa necesitaba un belén INDESTRUCTIBLE).

Haciendo ropa para muñecas rápido, rápido

No me canso de decir que hoy día la mayoría de los niños tienen demasiados juguetes que no necesitan. En estas fechas es una de las cosas a las que no paro de dar vueltas. Hace tiempo escribí sobre juguetes reciclados y hechos en casa, pero me quedé con las ganas de contaros cómo restauramos una muñeca vieja y le hicimos ropita... en menos de una hora.



La muñeca en cuestión había sido mía hace muchos años y mi madre la trajo como regalo para la Arandanita. En aquella época yo todavía pensaba que regalar una muñeca a una niña era un pecado machista cargado de estereotipos (debo decir que hace casi un año de aquello y entretanto he cambiado de opinión... pero eso es otra historia).

Lavarse el pelo sin champú

Tantas cosas por contar y tan poco tiempo. Debajo del fregadero tenemos ahora un cubo de materia orgánica fermentando con bocashi. Un poco más allá molemos la harina. Y mejor paro de contar porque os desvelaría demasiado rápido todos nuestros secretos y querríais volveros arándanos también. Mejor pasar directamente a la acción y contaros que hace más de seis meses que no uso champú.

lavarse el pelo sin champu
Lavarse el pelo sin champú... ¿será posible? (Crédito de la imagen: morguefile).

Todo empezó hace seis o siete años, cuando empezé a investigar los ingredientes de los cosméticos convencionales. En dos palabras: me horroricé. Así que comencé a usar champú ecológico, orgánico, superfragilístico, con aceites esenciales bendecidos por monjes budistas, etc. 

Láminas para jugar con plastilina

Os contaba en mi último post antes del verano que hace poco comencé a interesarme por la educación Montessori, gracias a un libro que tuve la oportunidad de leer. Descubrí que hay muchas actividades que se pueden hacer en casa con los niños por muy poco dinero, y es increíble la cantidad de recursos gratuitos que podemos encontrar en internet, aunque la mayoría están en inglés.

Uno de los primeros juegos que hemos probado son estas láminas imprimibles a lo Montessori para jugar con plastilina. Basta con imprimirlas y podemos plastificarlas si queremos, aunque no es estrictamente necesario.


La de más abajo es un árbol y el juego consiste en hacer bolitas de plastilina ("manzanas") e ir poniéndolas en el árbol. Mientras las vamos poniendo las contamos, y así aprendemos también los números, aparte de ejercitar los dedos y aprender a hacer y a colocar objetos pequeños.

Vivir sin internet

Las vacaciones llegaron y se marcharon como si nunca hubieran ocurrido. He estado ausente durante varias semanas, la mayor parte del tiempo desconectada de la red. Allá donde Cristo perdió el gorro, donde había que subir una cuesta sin asfaltar para tener una "rayita" de cobertura en el teléfono móvil, sin wifi, sin cables, sin nada de nada. Y ahora ya no sé si el vivir sin internet es un engorro... o una auténtica bendición.

A estos seguro que no les habría molestado quedarse sin wifi.

Ya sabéis que aquí la Arándana va de verde y ecológica, pero si hay algo que le pierde son las profundidades del Google.